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Por: Rubén Erazo

Politólogo con énfasis en Gobernabilidad Democrática e Integración al Sistema Internacional y Diplomado en Neuromarketing de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali. Posgrado en Curso en Marketing Político y Estrategias de Campaña en la Universidad Externado de Colombia. Consultor Político, Analista en medios de comunicación de Colombia, CEO de la Empresa de Consultoría Política “Comunicación y Poder” (C&P).

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El elector de hoy en día, nos da en cada elección una serie de lecciones, es por eso que he emprendido realizar un compilado del funcionamiento de un corazón, un hígado y un estómago de un votante…

Muchas campañas se desgastan, con razón, realizando una serie de libros, mamotretos extensos, que contienen tanto los planes de gobierno, en el caso del ejecutivo, como propuestas de proyectos de ley y gestiones futuras en los territorios que le competen a los candidatos del legislativo. Quiero hacer la claridad: Esta es la base programática de toda campaña, y sin duda que es un imperativo tenerla. Sin embargo, nos hemos dado cuenta que (y no es algo nuevo) el votante promedio no acude al voto racional, a ese voto selectivo que le permite discutir con el candidato e increparlo, sino al emocional. Es por eso que sostengo que, desde el estudio del cuerpo humano y haciéndome valer de una metáfora, uno podría decir, sin menospreciar al cerebro, que votamos con el corazón, el hígado y el estómago.

Es irresponsable hablar sobre medicina y no conocer el funcionamiento de estos tres órganos vitales del ser humano. El médico y cirujano Juan David Solarte, sostiene que al momento de votar, se genera una activación en el sistema simpático,  haciendo que se despierte la euforia y ese sentimiento visceral por el candidato elegido. Lo anterior permite que aumente el ritmo cardiaco y la frecuencia respiratoria. Frente al estómago, insiste que, al tener millones de neuronas como el cerebro,  se enfrenta a reacciones de incertidumbre a la hora de esperar un resultado, todo esto generado por la liberación de adrenalina y cortisol, esa sensación de mariposas de vacío que le permiten inferir que algo puede inminentemente suceder.

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En ese orden de ideas, la emoción es fundamental a la hora de tomar decisiones importantes, y muchos se podrán preguntar, ¿Por qué el corazón? Primero, porque es uno de los órganos principales, un músculo hueco  que impulsa la sangre a través de las arterias para distribuirla por todo el cuerpo. Es esencial para vivir. Sin él la vida sería un imposible. Siglos enteros miles de humanos han investigado este órgano principal y, con el permiso de los expertos, me permito comentar lo siguiente: Echando mano del mito mundial de responsabilizar al corazón como el culpable del enamoramiento y sin adentrarnos en esta discusión bizantina, de si es culpa de la emoción o de la razón el desamor; es innegable que la apuesta de cualquier político, tanto en campaña como en gobierno, es enamorar al votante, ese ciudadano ávido de amor. Si no se conmueve y no se tocan las fibras para motivar a que una persona salga a votar por ese ser humano, igual, idéntico a todos, pero con capacidades distintas y con un potencial atractivo, se está condenado al fracaso. Los políticos se hacen valer no por sus propuestas sino por la pasión que pueden desatar. Desde Hitler, hasta Trump, desde Emmanuel Macron, hasta Justin Trudeau se han esforzado por generar amor y pasión.

 

Ahora bien, ¿Por qué el hígado? Es un órgano que pesa alrededor de 1.500 gramos, segrega la bilis esencial para la digestión de las grasas y cuenta con otras más funciones. El hígado es el encargado de la síntesis de las proteínas plasmáticas, almacena vitaminas y glucógeno. Es el gran responsable de eliminar de la sangre diferentes sustancias que puedan resultar nocivas para el organismo, entre ellas, el alcohol. Este último es el responsable que se tomen decisiones, no en vano, lo prohíben en muchos países a la hora de los comicios. Esto de alguna manera tiene un antecedente, y echo mano del Bogotazo, en donde en en 1948, asesinaron al candidato presidencial Jorge Eliecer Gaitán y se desató la furia de muchos, que lo veían como una promesa para acabar con la politiquería. Más allá de destruir la infraestructura de la ciudad en la séptima, se embebieron de chicha, sacaron palos, piedras y cuchillos para enfrentar a cualquier contradictor. El hígado de estos hombres indignados, no supo asimilar la chicha, bebida fermentada, hecha con las levaduras asociadas al  maíz, piña y arracacha.

 

¿Y para qué sirve el estómago? Este órgano almacena y procesa los alimentos y nutrientes consumidos, es la clave para digerir, o no, un alimento. Si los mensajes comunicados por los líderes no son digeribles y livianos pero con muchos nutrientes, inmediatamente se procede a generar una indigestión. En ese sentido, si hay un exceso de verborrea clásica de los políticos estándar, el estómago hará una expulsión violenta y espasmódica de su contenido a través de la boca. Emesis o vómito, expulsión y rechazo corporal directo hacia un alimento/mensaje insatisfactorio e irrelevante.

 

Exhorto a los expertos de la medicina que hagan una excepción, y hago un mea culpa, pero sentí la necesidad, de equiparar, así sea de manera somera, la acción del voto teniendo en cuenta estos tres órganos. Uno, el responsable de emocionarse, de desatar pasiones positivas o negativas, otro el que hace el titánico esfuerzo por digerir el sebo discursivo de muchos líderes que en vano, echan mano de frases, discursos y propuestas vacías que no cautivan, el hígado está obligado tristemente a realizar esta empresa y, finalmente el estómago, el encargado de digerir lo que se emite, el que procesa, el que adquiere los nutrientes necesarios, el que decide si digiere, o no, lo que afirman con mucho ahínco los políticos, y de lo contrario, sino hay satisfacción gastropolítica, se procede a expulsar de tajo, toda la verborrea que, si no pasa este filtro, fracasó en el intento de seducir y nunca, léase bien, van a deleitar la satisfacción de una barriga llena de ilusiones, de satisfacción culinaria – electoral.

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