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Por: Ignacio de Moya
Asesor de comunicación y capacitador en discurso, oratoria y debate. Lic. en Ciencias Políticas y de la Administración. Maestro Internacional en Asesoría de Imagen y Consultoría Política.

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La actual contienda electoral en México se presenta en un contexto complicado por las exigencias de una sociedad decepcionada, que siente estar cada vez más olvidada y lastimada por gran parte de la clase política.
El descontento y hartazgo ha llegado a tal punto que, el principal enemigo de la democracia, el populismo, se ha instalado con fuerza en el discurso de campaña.
Con este panorama, podemos distinguir tres ejes discursivos con tres candidatos bien diferenciados, con un único objetivo: Llegar a ser presidente de México.
De forma resumida, estas son las características principales de los candidatos y sus discursos para conseguir el tan deseado triunfo electoral.
En primer lugar, el candidato de MORENA, Andrés Manuel López Obrador, el candidato mejor posicionado por las encuestas y el que para muchos, encarna los valores de un régimen populista, con las consecuencias que esto podría traer.

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Su discurso es tan simple como efectivo. Sólo le dice al pueblo lo que este quiere escuchar, aderezado con anécdotas del día a día de gran parte de la sociedad mexicana. Está sabiendo construir una historia de héroes y villanos en la que él se presenta como el salvador del pueblo ante las injusticias del actual sistema. Algo que parece de momento, está calando en gran parte del electorado. De los tres ejes discursivos, puede ser el más emocional y es entendible su calado ante el descontento de millones de mexicanos con la actual gestión.
En segundo lugar, el candidato del PRI, José Antonio Meade, presenta un discurso excesivamente racional. El mayor inconveniente para él es la marca partidista que lo acompaña, principal culpable (según diversas encuestas) de la mala situación del país.
Es curioso que, siendo el partido de gobierno, se maneje un discurso de héroes y villanos, en lugar de basarlo en logros conseguidos.
Y, en tercer lugar, Ricardo Anaya, el candidato del Frente. Ante la oportunidad de su vida parece navegar entre dos aguas. Centrado en ahondar en los malos gobiernos del PRI y en atacar al candidato de MORENA, se olvida en ocasiones de presentar realmente un discurso de proyecto país. Quizás por estilo y por no tener una marca partido tan castigada, podría tener el discurso más equilibrado de los tres y acercarse más a la cabeza de las encuestas, pero no es el caso.
Habrá que esperar hasta el primero de julio, para saber qué discurso es más efectivo, aunque este no sea el único condicionante de un resultado electoral.
Sea como sea, lo importante es que quien gane no deje su discurso en simples palabras, sino que afronte de verdad los problemas de la sociedad mexicana.

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