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Por: Edurne Ochoa

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Lo estamos viendo en todos lados. Resulta que los candidatos también son humanos: comen una torta con las manos, van a la peluquería, al super, bailan, cantan y llevan a los niños a la escuela. El eje de las campañas electorales en México para este 2018 es conectar con el lado emocional de los electores.

Presentar al político cercano es parte importarte de la estrategia electoral, o al menos debe serlo. Sin embargo, es una labor ardua. A los electores no les gusta la simulación, la incongruencia ni mucho menos la hipocresía,  sobre todo durante campañas porque saben que los políticos andan a la caza del voto.

No obstante, si hay algo cierto es que los votantes no eligen por racionalidad, sino por “corazonada”. Como lo hemos mencionado anteriormente el 80% de las decisiones se toman de forma inconsciente. En términos de neuropolítica, hay regiones del cerebro que se activan tan sólo con ver una imagen, escuchar un sonido o un slogan que pueden ser extrapolares: o bien existe liberación de endorfinas o se activan reacciones límbicas ante el miedo.

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Es por ello que las “fake news” han sido las principales protagonistas de campañas y agendas de medios. El secreto de este tipo de información es que activa la indignación, el odio y el miedo, por lo cual antes de verificar los datos que se nos presentan, somos más vulnerables a compartir sin comprobar su autenticidad.

En el caso contrario, como lo sucedido con el fenómeno de “Movimiento Naranja”, el factor fue la felicidad. La canción en sí misma logró posicionarse como un hit que se toca hasta en las discotecas. Cuantitativamente no sabemos la cantidad de votos que le pueda aportar a Movimiento Ciudadano, lo que sí es que su marca partido se vio reforzada con esta propuesta de comunicación.

Ahora bien, se podrá invertir mucho dinero en una campaña (como lo hemos visto) sin embargo, cuando un candidato no logra conectar con el electorado, hace falta algo más que la foto con sectores vulnerables o una canción pegajosa para conseguir popularidad positiva.

En El Cuerpo No Miente, somos pioneros en aplicar Estudios de Afectividad  en el campo electoral con base en la aplicación de estudios no verbales, como el Non Verbal Focus Group, y verbales, entrevistas uno a uno.  El más reciente se llevó a cabo en Puebla, donde medimos las emociones más sentidas de los poblanos con los “suspirantes” más sonados por cada partido político y éstas fueron: ira, sorpresa y desprecio.

De igual manera, el factor voz es indispensable para conocer el impacto de los discursos a nivel auditivo en las personas. ¿Recuerdan al profesor que los aburría al empezar a hablar? También pasa con los políticos. El ejemplo más claro es José Antonio Meade. La voz y la vibración se relacionan con la escala evolutiva de los machos alfa. Meade, en este sentido,  se ubica por su modulación, en la escala más baja de la manada. Un factor negativo que sin duda, los estrategas deberán tomar en cuenta en cuanto empiece la verdadera contienda.

Como ven, la comunicación no verbal y las emociones son un factor a tomar en cuenta a la hora de seducir a los votantes, siempre con estrategia y un plan bien integrado. De lo contrario, podrán ser víctimas de la memecracia, tan popular en estos tiempos de las redes sociales.

Recuerden: El Cuerpo No Miente.

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