[cmsmasters_row data_padding_bottom=”0″ data_padding_top=”0″ data_color=”default” data_bot_style=”default” data_top_style=”default” data_width=”boxed”][cmsmasters_column data_width=”1/2″][cmsmasters_image align=”center” animation_delay=”0″]14417|http://www.innopolitica.com/wp-content/uploads/2018/10/250×250-MIGUEL.jpg|full[/cmsmasters_image][cmsmasters_divider width=”long” height=”1″ position=”center” margin_top=”50″ margin_bottom=”50″ animation_delay=”0″][cmsmasters_featured_block text_width=”100″ text_position=”center” text_align=”left” top_padding=”0″ bottom_padding=”0″ animation_delay=”0″]

Por: Juan Miguel Gómez Valencia

Politólogo de la Universidad del Cauca; Magister en Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana; Magister en Defensa y Seguridad Nacional de la Escuela Superior de Guerra. Director del Programa de Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad San Buenaventura Seccional Cali.

Twitter: @MLhermitte

[/cmsmasters_featured_block][/cmsmasters_column][cmsmasters_column data_width=”1/2″][cmsmasters_featured_block text_width=”100″ text_position=”center” text_align=”left” top_padding=”0″ bottom_padding=”0″ animation_delay=”0″]

Colombia es un país en el que su sociedad poco se ha interesado por el comportamiento internacional del Estado y sus políticas exteriores. Probablemente, la histórica centralización de la agenda política nacional en el Conflicto Armado Interno, así como en el Problema Mundial de las Drogas y últimamente en el denominado “proceso de paz” con el grupo de las FARC, ha sido una causante de la poca importancia que ha tenido para la sociedad el estudio de las relaciones internacionales del país.

Sin embargo, en un mundo totalmente globalizado e interdependiente, la Política Exterior es un componente esencial para el desarrollo de un Estado (visibilización internacional; legitimidad; apoyo a políticas internas) y será uno de los aspectos fundamentales del Gobierno del Presidente Iván Duque, el cual tiene grandes retos y desafíos para los próximos cuatro años.

Sin lugar a dudas, la prioridad del nuevo Gobierno estará centrada en renovar la relación bilateral con su histórico socio internacional: los Estados Unidos. El Gobierno de Donald Trump, en su particular diplomacia, ha expresado su descontento por el notable incremento de los cultivos ilícitos en el país y la necesidad de emprender una nueva guerra frontal contra el narcotráfico. La presencia de la Embajadora de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas Nikki Haley en la posesión presidencial del pasado 7 de agosto -una de las voces más fuertes del Gobierno Trump ante los escenarios multilaterales- deja prever el regreso de la “narcotización de la agenda” bilateral y la importancia que tendrán los temas de seguridad en la nueva relación entre Colombia y Estados Unidos.

[/cmsmasters_featured_block][/cmsmasters_column][/cmsmasters_row][cmsmasters_row data_width=”boxed” data_padding_left=”3″ data_padding_right=”3″ data_top_style=”default” data_bot_style=”default” data_color=”default” data_bg_position=”top center” data_bg_repeat=”no-repeat” data_bg_attachment=”scroll” data_bg_size=”cover” data_bg_parallax_ratio=”0.5″ data_padding_top=”0″ data_padding_bottom=”50″][cmsmasters_column data_width=”1/1″][cmsmasters_featured_block text_width=”100″ text_position=”center” text_align=”left” top_padding=”0″ bottom_padding=”0″ animation_delay=”0″]

De hecho, la Casa Blanca ya ha anunciado la visita del Presidente Trump a Colombia en el mes de noviembre de este año, en donde según señala el comunicado oficial, “el presidente está interesado en discutir con el gobierno de Iván Duque oportunidades para mejorar la colaboración en seguridad, lucha antinarcóticos y asuntos regionales”, lo que ratifica que la relación bilateral pasará por la lucha contra el narcotráfico y sus nexos con el crimen organizado transnacional, pero también, y como elemento adicional, por el papel que juegue en la Región el Presidente Duque ante la situación política de Venezuela y el régimen de Maduro.

En este punto, el nuevo Gobierno tiene el gran desafío de convertirse en el líder regional que permita dar solución a la situación en Venezuela y restablecer los principios democráticos en ese país. Por las posiciones que el Presidente Duque ha tenido sobre el régimen venezolano, se augura una relación bilateral conflictiva en donde muy seguramente la Organización de Estados Americanos -OEA-, será el escenario multilateral más importante que utilizará Colombia para desarrollar una estrategia hemisférica que logre retornar la tranquilidad política y socio-económica a Venezuela.

El anuncio de Colombia de retirarse de UNASUR –un mecanismo marcado ideológicamente por el régimen venezolano- y la designación de Alejandro Ordoñez como Embajador ante la OEA, augura intensos debates sobre la situación en Venezuela, en donde el ex Procurador se convertirá muy seguramente en una de las voces más fuertes del Gobierno colombiano en el escenario internacional, mientras que en Bogotá se concentrarán en dar solución a la crisis migratoria, mostrando una “cara más amable” respecto a la coyuntura venezolana.

Otra de las prioridades del nuevo Gobierno, y no menos importante, será mantener y ahondar la buena Diplomacia Económica desarrollada por el Gobierno Santos. Duque debe trabajar en el fortalecimiento de la Alianza del Pacífico, en la consolidación de Colombia ante la OCDE y en seguir afianzando el papel comercial de Colombia en el Asia-Pacífico. El posicionamiento del país en estos escenarios de integración económica será vital para las políticas internas del Gobierno Duque en su intención de reactivar la economía y brindar un mayor desarrollo socio-económico al país.

En este escenario no sólo será esencial el papel que jueguen el Ministerio de Comercio Exterior y la propia Cancillería, sino también los Embajadores que se designen en los países cuyas misiones diplomáticas deban mantener una estrecha relación con estos organismos de integración económica; quizá la Misión ante la OCDE en París sea la más sensible, en donde el Presidente Duque debe nombrar un funcionario de Alto Nivel técnico y con amplio conocimiento del tema y no hacer de esta misión un botín político.

Finalmente y quizá uno de los mayores retos del nuevo Gobierno, será la política exterior que emprenda hacia la Unión Europea, un bloque que mira con mucha precaución al Gobierno Duque por su posición frente al “Acuerdo de Paz” con las Farc y que es uno de los soportes financieros más importantes para la implementación del “post-acuerdo” con este grupo.

Bajo un renovado discurso de seguridad y la narcotización de la agenda con los Estados Unidos, Europa analizará detenidamente su relación con Colombia y Duque tendrá que definir rápidamente su rumbo de política exterior con ese bloque y dilucidar el dilema si quiere a la Unión Europea como un aliado político, o si definitivamente pondrá a trabajar a sus Embajadores y representante ante la Unión en la búsqueda de una agenda totalmente diferente a la paz.

El camino de Colombia en el escenario internacional para los próximos cuatro años no será nada fácil; seguramente surgirán mucho más retos y desafíos, pero en una nueva “era” en donde los Gobiernos nacionales serán nuevamente de unos cortos cuatro años, el Presidente Duque se enfocará en los temas más relevantes para el país y sobre todo en aquellos en los cuales pueda sacar mayores réditos políticos.

Las relaciones internacionales son totalmente cambiantes y dinámicas; no solo dependen de los hechos que se puedan suscitar en el sistema internacional, sino también de la coyuntura de los países; en ese marco, y si nada de fuera de lo común sucede, este será el “derrotero” en Política Exterior del Gobierno Duque y el comportamiento exterior que expondrá Colombia en el escenario internacional hasta el año 2022.

[/cmsmasters_featured_block][/cmsmasters_column][/cmsmasters_row]