[cmsmasters_row data_padding_bottom=”0″ data_padding_top=”0″ data_color=”default” data_bot_style=”default” data_top_style=”default” data_width=”boxed”][cmsmasters_column data_width=”1/2″][cmsmasters_image align=”center” animation_delay=”0″]14133|http://www.innopolitica.com/wp-content/uploads/2018/06/Luis-Ernesto-Gómez-250×250.jpg|full[/cmsmasters_image][cmsmasters_divider width=”long” height=”1″ position=”center” margin_top=”50″ margin_bottom=”50″ animation_delay=”0″][cmsmasters_text animation_delay=”0″]

Por Luis Ernesto Gómez
Politólogo y economista.
Ex viceministro del Interior de la República de Colombia.

[/cmsmasters_text][cmsmasters_text]

 

[/cmsmasters_text][/cmsmasters_column][cmsmasters_column data_width=”1/2″][cmsmasters_text animation_delay=”0″]

En los días previos al plebiscito estuve haciendo campaña a favor de la refrendación de los acuerdos de paz entre el Gobierno y las FARC, y tenía a mi alrededor personas que pensaban como yo, pero también amigos del «no». Aunque ellos no lo decían abiertamente, por el temor a ser matoneados, pues era mal visto votar «no a la paz». Para esa época, las encuestas registraban que el «sí» ganaría hasta con diez puntos de ventaja. La encuesta más pesimista daba una ventaja de cinco puntos al «sí». Para mí, el triunfo no estaba tan claro y pensaba que si ganábamos sería con una ventaja mínima.

Siendo inquieto y amigo de la tecnología, entré a Google Trends un día antes de la votación. A quienes por primera vez escuchan este término, les cuento que es una herramienta gratuita de Google que permite conocer las tendencias en materia de lo que los ciudadanos buscan en la internet. Sin filtros de ninguna clase, pues al contrario de lo que pasa con las encuestas donde hay una gran posibilidad de mentir para «quedar bien», a Google las personas le cuentan sus intereses sin tapujos. Si alguien está buscando una película triple X, se lo dice directamente. No hay espacio para sentirse censurado. Aquí nadie juzga.

 

[/cmsmasters_text][/cmsmasters_column][/cmsmasters_row][cmsmasters_row data_padding_bottom=”0″ data_padding_top=”0″ data_color=”default” data_bot_style=”default” data_top_style=”default” data_width=”boxed”][cmsmasters_column data_width=”1/1″][cmsmasters_text animation_delay=”0″]

Pero no escribí este libro para hablar sobre las frustraciones con la campaña por el «sí». Te cuento esto porque desde que nació la idea de Googlecracia me movió el deseo de advertir al mundo el momento histórico que estamos viviendo: una gran tormenta de cambios en la manera de comunicarnos, de participar, de expresar lo que sentimos, lo que nos gusta y lo que no. Los ciudadanos estamos acudiendo a otros canales para hacer activismo y cada vez más nos alejamos de la política tradicional para acercamos con entusiasmo a la defensa de causas puntuales.

Todo esto con un común denominador: el aterrizaje de la tecnología en el activismo político y en lo público, y con ello la transición que la sociedad está haciendo sin pedirle permiso a nadie, hacia un modelo de democracia directa, donde los ciudadanos tienen una participación más activa y determinante en las decisiones de sus gobernantes, a través de su teléfono celular. Eso es lo que llamo una Googlecracia y quiero documentarlo ahora, mientras está pasando, para entender la dimensión del fenómeno y afrontarlo de mejor manera.

Hay varios hechos que están pasando y que me llevaron a escribir este libro, para entender si tienen relación o son aislados. La gente está cada vez más desconectada de la clase política en Colombia y en el mundo. Las empresas más grandes del mundo son de tecnología y diariamente se registran más de tres mil millones de búsquedas en Google. Eso se convierte en el mejor indicador para conocer lo que está pasando por la mente de los ciudadanos.

Entre tanto, en el mundo están surgiendo cada vez más movimientos de base tecnológica, que empoderan a los ciudadanos y les permiten participar de manera activa en sus decisiones. Al tiempo que surgen iniciativas de ciudadanos del común, que tienen gran acogida en las redes sociales, en contra de gobiernos corruptos; y registran un poder de convocatoria increíble que los ha llevado, incluso, a tumbar presidentes.

Este libro está pensado para quienes, al igual que yo, sienten que las cosas con la política no van bien y que la confianza de los ciudadanos en el sistema de participación es insuficiente para tener una democracia que sirva. También, para quienes sienten que la tecnología les cambió la vida para bien.

Pero sobre todo para quienes estén interesados en la transformación social; esos ciudadanos que quieren salvar el mundo. Está claro que los «políticos profesionales y tradicionales» son quienes menos saben de lo que aquí planteo.
Con este libro espero que tengas la sensación de viajar en una máquina del tiempo y que puedas ver, a través de las experiencias internacionales en democracia digital, lo que pasará en Colombia.

También espero que sientas que no todo está perdido y que el futuro es promisorio, aunque estemos pasando por un momento en el que reina la desconfianza. Que veas con optimismo esa nueva generación de ciudadanos más educada y empoderada digitalmente, que está cambiando las relaciones entre gobernantes y gobernados. ¡Bienvenido a la era de la Googlecracia!

[/cmsmasters_text][/cmsmasters_column][/cmsmasters_row]